martes, 30 de abril de 2013

Brownies: de New York a Madrid!

Advertencia: no apto para dieta Dukan
 
Las mujeres somos máquinas genéticamente preparadas para ser depredadoras de dulces y chocolates. No soy excepción (me imagino que Heidi Klum y todas las super modelos de Victoria's Secret sí lo son). Después de haber realizado intensivos estudios en el arte de ingerir calorías, he descubierto esta receta de Brownie que ha supuesto un antes y un después en la consistencia de mis michelines. Hablando con seriedad: es deliciosa. Al desprender la mezcla del molde me dio la sensacio´n de que era una especie de cemento calórico pero... al salir del horno me dí cuenta de que me había arruinado la vida y cualquier decisión de entrar en un bikini este verano.

Ingredientes:
  • 3 huevos medianos y una yema
  • 275 de azúcar Morena
  • 125 gramos de mantequilla
  • 5 cucharadas de aceite de girasol
  • 200 gramos de chocolate negro (Mi favorito el de Nestle, las barritas pesan cada una 25grs y es muy fácil de medir)
  • 90 gramos de harina de fuerza
  • 40 gramos de cacao en polvo
  • Un puñado generoso de nueces partidas (100 gr)
La elaboración es simple aunque reconozco que me ha venido bien tener un procesador de Cuisinart a mano (la mezcla es bastante consistente y hubiera terminado con el hombro hecho polvo).

Precalentar el horno a 180ºC unos 10 minutos.
Fundir el chocolate, el cacao en polvo  y la mantequilla a fuego lento. Dejar que se temple un poquitín.
Batir los huevos con el azúcar y el aceite hasta conseguir una mezcla espumosa. Añadir algunas nueces (si estáis usando una picadora o procesador añadir solo unas pocas y reservar algunos trozos más grandes, el procesador puede picarlas mucho y la gracia es encontrarte los trocitos).
Mezclar ambas cremas (la de chocolate y la de los huevos) de manera envolvente con una espátula o en tu batidora/picadora/procesadora de alimentos.
Echar la harina tamizada. Mezclar de nuevo de manera envolvente. Queda una textura un poco seca pero continúa pacientemente y verás como va quedando un poco más cremosa
Verter la mezcla en un molde cuadrado engrasado y enharinado. Para conseguir que quede uniforme ayúdate de tus propias manos algo humedecidas en agua... se te quedarán las uñas un poco cochinotas pero es la manera más eficiente de hacerlo (la masa es muy pastosa y "dura" si lo haces con una cuchara de madera como intenté yo en un principio probablemente te den las uvas y terminarás desesperada).
Hornear unos 30 minutos o hasta que esté cuajado. El brownie tiene que quedar consistente y bien cocinado pero al pincharlo tienes que notar que está jugoso por dentro. Aquí está el truco principal de la receta... mezclar los ingredientes es fácil, pero tienes que dar con el punto justo de cocción para que el resultado sea verdaderamente espectacular. La apariencia exterior ha de ser brillante y la corteza del brownie crujiente.
Sácalo del horno y déjalo enfriar. Mientras está aun caliente es delicioso aunque puede que te cueste un poco servirlo (al cortarlo en cuadraditos, que es como manda la tradición, es fácil que se rompa al intentar servirlo si aún está caliente). Cuando esté más frío y hayan pasado unas horas verás que se puede despegar perfectamente de la bandeja y consigues unas porciones perfectas como las de la foto.
 





 

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